Hoy día 20
de noviembre se conmemora, como cada año, el Día Mundial de la
Infancia. Una conmemoración que debe ser un toque de atención sobre la
realidad que viven niños
y niñas en el mundo. Y es que las cifras que
dibujan la situación de la infancia a nivel mundial nos dicen que hay
mucho por hacer en favor de la infancia.
Os propongo que leáis este texto y reflexionéis un poco:
Me
llamo Maya. Nací hace 12 años en una familia campesina pobre. Mis
padres tenían ya muchos hijos, así que a nadie le alegró mi nacimiento.
Ya muy de pequeña me enseñaron a ayudar a mi madre y a mis hermanas
mayores en las tareas domésticas. Barría el piso, lavaba la ropa e iba a
buscar agua y leña. Alguna de mis amigas jugaban en la calle, pero yo
no podía jugar con ellas.
Me
puse muy contenta cuando me dejaron que fuera a la escuela. En la
escuela tenía muchos amigos y aprendí a leer y escribir, pero cuando
llegué al cuarto grado mis padres decidieron que abandonara la escuela.
Mi padre me dijo que no tenía dinero para costear mi educación. Además,
me necesitaban en casa para ayudar a mi madre y a los demás. Si hubiera
sido un chico, mis padres me hubieran dejado que acabara los estudios.
Mi hermano mayor los acabó, y ahora trabaja en una oficina en la
capital. Dos de mis hermanos pequeños van a la escuela. A lo mejor
también pueden acabar sus estudios.
Actividad:
- Pensad lo que significa nacer niña. ¿Cuáles son los derechos que NO tiene Maya?